CONTRAPERICIALES. Antes de contratar (o hacer una), tenga esto en cuenta
La semana pasada, en el podcast, subí un programa hablando, entre otros temas, de las contrapericiales. Y me parece un tema importante e interesante como para dejarlo, también, por escrito. Más que nada para explicar qué es, sobre todo qué no son y aquello que, como mínimo, debe constar (y no constar) en una contrapericial, porque, y sí, aquí voy a exponer una opinión (al fin y al cabo es mi «blog»), creo que es un concepto que se utiliza a la ligera, muchas veces por desconocimiento, y cuando eso pasa, vamos en contra del trabajo del perito (puede que a favor de la cartera, pero en contra de nuestra finalidad. Ahora explico por qué).
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| Título del podcast (por si quiere escucharlo) |
Cualquier que esté en el ámbito pericial (aquí, no importa la especialidad), sin duda habrá escuchado e incluso él mismo anunciará como servicio, las «contrapericiales». En el consciente colectivo «hacer una contrapericial», es ir en contra del trabajo de otro compañero. Y aquí, hay un leve matiz, y es la respuesta que el profesional, dará (o da), cuando el cliente (posible) le pregunte «si lleva a cabo contrapericiales». Si responde que sí, mal profesional, si responde que depende, ahí, vamos bien. Esto es importante, porque el primer punto de las contrapericiales requiere saber si es posible hacerlo. Todo se puede estudiar, todo se puede analizar, pero no se puede ir en contra de ello siempre. Tal vez nuestro colega haya hecho un gran trabajo y no haya nada que decir, ni corregir, pero si, de manera automática, por engordar su cartera, responde que sí, que hará una contrapericial, ahí, y ahora me dirijo a los posibles clientes, ahí no es.
Con ello, ya negamos la definición más conocida. Si el profesional la explica, como el ir contra el trabajo de un compañero, difícil que ahí se encuentre la profesionalidad requerida. Una contrapericial es analizar un trabajo previo, con los requisitos mínimos exigidos y exigibles para señalar aquello que pudiera ser problemático, erróneo o no está explicado. Repito, que «pudiera ser». No que es, porque lo diga su cliente. Si el supuesto profesional hace una contrapericial, con el único objetivo de contentar a su cliente, diciendo lo que este quiere que diga, ganará unos euros, pero perderá la credibilidad, reputación y el cliente, perderá el juicio (no el psicológico, sino el otro) y luego, nadie se explicará por qué (o nadie querrá explicárselo).
Así que, a la hora de hacer (o querer contratar) un profesional para, primero revisar y luego, en todo caso, realizar una contrapericial, hay que ver qué respuesta primigenia dará, porque no siempre, se puede hacer una contrapericial. Esto como primera aportación.
En segundo lugar, y esto, aunque parezca totalmente lógico, se ve día a día, una contrapericial se basa en un análisis anterior (el trabajo realizado). Se estudia un trabajo, una metodología, una sistemática. Se señalan errores, discrepancias, etc. Pero nunca, repito, nunca, se va en contra del colega. Nunca se ataca a la persona, ni profesional, ni, mucho menos, personalmente. Esto, que parece de Pedro Grullo (o Perogrullo), se da, como digo, bastante más de lo que parece. Sabemos que, el ataque personal es el refugio de quien no tiene nada que aportar. Por eso, tal vez estos «ataques» dejen contento al cliente, pero nunca, y de ninguna manera, ni a su Señoría, ni al proceso, por lo que, no servirán de nada. Y como la otra parte, a quien está realizando la contrapericial, tenga un mínimo de experiencia (en Sala), lo dejará «frito».
En tercer lugar, sí, la contrapericial es estudiar aquellos aspectos que no se han contemplado, son erróneos, no se han estudiados adecuadamente, etc. Pero hay una cosa que también debemos señalar al hacerlo y son, las «cosas» que están correctamente hechas. Es común ver contrapericiales que niegan o apuntan que está mal, prácticamente hasta el nombre del anterior profesional y eso, es poco probable. Recordemos que debemos (por juramento o promesa) ser objetivos, por lo que exponer aquello que es correcto es lo que siempre se debe hacer. Y así, podemos centrar el análisis en esa parte, que debe ser discutida, sometida a contradicción, para hallar, dónde está el posible error, cómo subsanarlo, etc. Porque cuidado, los análisis periciales, no están ahí para dar la razón a nadie (ni a nuestro cliente), sino para aportar información científica, técnica, práctica o artística, al Juzgador. Y esto, no podemos perderlo nunca de vista (y se suele perder). Y volvemos a la mismo, si se realiza un contrainforme diciendo que está todo mal, hasta que no se confronta, no pasará nada, y el cliente estará contento, pero de repente, cuando hay que contrastar, pasa lo que pasa, volvemos a la «fritura», del párrafo anterior.
Y por último (al menos en el artículo de hoy, pues las contrapericiales dan para mucho), otro aspecto que es fundamental y bidireccional (tanto para el que realiza la contrapericial, como para el que desarrolla el informe. Es decir, para todos nosotros). Se contra peritan iguales, o lo que es lo mismo, una contrapericial, tiene como axioma de partida que «Todo objeto de estudio, sometido a las mismas pruebas, debe llevarnos a la misa conclusión». En una contrapericial no se amplían ni se confrontan pruebas, se debe someter el mismo objeto de estudio a las misas pruebas y señalar dónde está el error procedimental, analítico, sistemático, etc. Porque sino, no es una contrapericial, es otro informe, y esto es importante. De hecho, para ello, como peritos, es por lo que debemos explicar perfectamente, cada material utilizado, cada prueba sometida y cada ilustración aportada. Para que se pueda repetir y contradecir. De hecho, si no es así, si no se explica, la «contrapericial», deberá explicar que no se puede llevar a cabo esa repetición sistemática (y por qué no se puede), pero no confrontarla porque sí.
Como se ve, hacer una contrapericial, no es ir en contra de nada ni de nadie. Es analizar un proceso anterior, señalando aquellas acciones correctas y no correctas. Explicar por qué son unas y otras y aportar las mejoras y correcciones. Para ello, como verá, se necesita tener más conocimiento y más experiencia que a quien se contrainforma. Por eso, cuidado con elegir realizar una contrapericial porque sí. Todo será perfecto hasta que se tenga que defender. Ahí, caerá por su propio peso. Las contrapericiales son difíciles de llevar a cabo, no solo por lo que requieren con anterioridad (conocimiento y experiencia), sino durante (sistemática y control de distintos procesos) y por supuesto, una exquisita exposición y ratificación de los mismos.
Aquí, simplemente he querido aportar estas líneas basadas en esa experiencia, y en ver a clientes que, teniendo una contrapericial que decía «lo contrario de lo que concluía otro informe, que no le favorecía», no se tenían en cuenta a la hora de la verdad. Hacer un informe pericial, de cualquier especialidad, no es un trámite, así que imagine una contrapericial. Sea lo que fuese, lo que necesite, consulte con profesionales que le expliquen la realidad de las cosas, no aquello que quiera o necesite escuchar.

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