ANÁLISIS y COTEJO. Dos conceptos DIFERENTES pero COMPLEMENTARIOS en el análisis FORENSE

En esta pequeña entrada, quiero clarificar dos conceptos. Por su propia terminología ya sabemos que son diferentes, pero no sé por qué, nos gusta más hablar de diferencias (criminología y criminalística son dos buenos ejemplos), que de similitudes, y en este caso, de complementariedad (porque lo que no son, es excluyentes). En ciencias forenses uno de los dos siempre se dará, el otro, aunque en la mayoría de casos, no siempre. Uno de ellos es un paso básico (a la par que complicado, de hecho, el grueso de cualquier estudio pericial) y el otro, podríamos decir, la acción que engloba el plural de aquel. Espero que no haya comprendido nada de esto último, y le haya picado la curiosidad. Vamos allá.

En ocasiones, hablamos de análisis forense y del cotejo o comparación (recordemos que entre ellas la diferencia es la técnica, «el cotejo es una comparación técnica»), sin saber exactamente cómo definirlo. ¿Se tratan de conceptos generales? ¿Dependen 8ambos o cada uno) de las especialidades en las que se aplique? ¿requieren puestas en marcha distintas? Simples dudas que, sobre el papel parecen teóricas, pero como siempre digo, «el perito no es más que el vaso comunicante entre la teoría y el caso concreto», así que tener los conceptos claro, ayuda a que ese vaso, sea comunicante. 

ANÁLISIS. Se trata del estudio de las características del objeto examinado. Corresponde a la extracción de todos los datos posible (respecto, en nuestro caso, de la especialidad que se esté empleando). Ese estudio y extracción de características, siempre se dará en ciencias forenses. El análisis estará presente en cualquier investigación (pericial, forense,...).

 COTEJO. En ocasiones, se trata como sinónimo de comparación, pero la realidad, es que el cotejo, es una comparación técnica (sé que lo acabo de escribir, pero no me cansaré de repetirlo). Es decir, no se trata de mirar a uno y otro lado y ver las diferencias o similitudes, sino de comparar aplicando una estructura (técnicamente). El cotejo, sería el siguiente paso tras el análisis (aunque no se da siempre).

Imaginemos que tenemos dos muestras (dos trazas biológicas (sangre, por ejemplo), dos muestras de firmas,… lo que quiera, pero dos (o más)). Primero, realizamos el análisis de cada muestra, y extraemos sus características. Así, tendríamos datos sobre la muestra uno y datos sobre la muestra dos. Hasta aquí, habríamos analizado. A continuación, cotejamos ambas muestras, con el fin de hallar similitudes o diferencias y establecer una conclusión.
 
Es cierto, que la gran mayoría de ocasiones, el cotejo, con el fin de ir descartando o asegurando coincidencias o diferencias, es la acción principal de las ciencias forenses, pero no siempre. Entonces, ¿cuándo requeriremos únicamente el análisis, de la extracción de características? Pues cuando lo que busquemos sea hallar un perfil. Por ejemplo un perfil criminológico, lingüístico,… La finalidad de la investigación (o de la especialidad), nos da esa necesidad de únicamente extraer datos y componer un perfil o de extraer datos (componer un perfil) y cotejarlo. Y esto de la finalidad, no es baladí.

 Un perfil (de cualquier especialidad, pongamos uno criminológico o uno lingüístico (sociolecto)), tienen como objetivo, de una muestra grande, descartar sospechosos, no señalar, no identificar. En cambio, un cotejo, entre dubitados e indubitados, tiene como objetivo identificar (una autoría, una compatibilidad de marcadores, etc.).

 No obstante, el cotejo no siempre se realiza teniendo en cuenta muestras dubitadas (sobre las que se tiene dudas) e indubitadas (de las que se conoce la procedencia con plena garantía), sino que, en ocasiones, se cotejan únicamente muestras desconocidas (dubitadas) para poder agrupar, o no, esas muestras. Esto hay que tenerlo en cuenta. Por ejemplo, podemos tener varios documentos firmados por alguien desconocido y, el primer paso es estudiar si todas las firmas de esos documentos, han sido realizados por la misma mano, para posteriormente, cuando se pueda, cotejar con indubitados. O, podemos analizar genéticamente muestras desconocidas de trazas biológicas, concluir que se trata del mismo sujeto para, en el futuro, poder cotejar con indubitados (por ejemplo en fosas comunes, grandes catástrofes, etc.). 

Análisis y cotejo («diferencias» y similitudes)

Y poco más (por hoy). Son conceptos muy utilizados, sencillos de comprender y conocer su significado y significancia. Pero nunca está de más exponerlos y detallarlos, sobre todo para aquellos que comienzan en esta profesión y ámbito forense. Porque aunque básico, es necesario conocer lo más elemental, no vayamos a construir nada sin cimientos.

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