Reflexiones para el detective,... ideas distendidas para evitar errores (parte I)

Durante tiempo, estuve formando, de manera teórica y práctica a detectives, tanto en el trabajo táctico como operativo. Es decir, en el trabajo de investigación y en de la calle. Respecto a ambas partes nació un temario, una parte escrita que se transformó en un libro titulado, "Manual de investigación e inteligencia privada: Introducción para el detective y analista de inteligencia en el ámbito privado". No obstante, cuando pasó de ser un temario a un libro, quise aportar algo que estuviera basado en la experiencia y que fuera subjetivo. Los que me conocen, ya saben la obsesión que tengo con la objetividad, la capacidad de demostración (el empirismo) y la frialdad en cualquier análisis pericial o investigación (un positivismo evolucionado). Pero en este caso, teniendo en cuenta que, quien quiera trabajar como detective tendrá que ser muchas otras cosas (autónomo, gestor, su propio economista, experto en publicidad, diseñador web,...) y en el mejor de los casos, saber derivar, quise dejar constancia de pensamientos, reflexiones y acciones relacionadas con el trabajo, y que creí, podrían ayudar y disminuir errores de principiantes. Así que, amplié esa base y el último capítulo lo titulé, DECÁLOGO Y REFLEXIONES PARA EL PRESENTE Y FUTURO INVESTIGADOR, y lo dividí en tres bloques. El primero, dedicado a las acciones anteriores al trabajo operativo (contacto con el cliente, planificación,...). El segundo, el trabajo en la calle. Y el tercero, el día de la ratificación (porque las primeras veces, el nerviosismo, no deja concentrarse al profesional en lo importante). Cada uno con varios puntos clave. Y hoy, en un mes veraniego, quería exponer, dentro del primero grupo, una serie de puntos para ayudar a aquellos que están comenzando, por si les pudiera servir. Al fin y al cabo, creo que son reflexiones a las que todos nos hemos enfrentado, pero que no todos, hemos podido compartir y cerciorarnos de que otros compañeros, pensaron y pasaron por lo mismo. Así que, además de ser del agrado del lector, espero que pueda ayudar. Ahí van.

BLOQUE I.  ANTES DE COMENZAR,... CUANDO PLANIFIQUES, ORGANICES E INVESTIGUES.

1. Los clientes siempre querrán saberlo todo antes de empezar.

En la primera llamada o incluso por whatsapp, el cliente, sobre todo si es particular, querrá saberlo todo, haciendo hincapié, en cuánto le costará, cuándo comenzará, los días, las horas, cómo lo harás,… Es muy común que, sobre todo al principio, respondas a todo ipso facto, por miedo a perder al cliente. Y es incluso más probable, que al colgar, pienses que has dado demasiada información, que deberías haber bajado el precio, te has quedado con la sensación de que no volverá a llamar,… Por eso, aunque cueste, modula esa primera conversación, dosifica la información y ten como principal objetivo una reunión (mejor presencial, pero también telemática) o en el peor de los casos, una nueva llamada, para que puedas estudiar todo aquello relativo al caso. La diferencia la marcará la preparación. Si responde a todo sin ella, el retorno será precipitado, no reflexionado,… en cambio si tienes tiempo y existe una reunión posterior, esa preparación te acercará al éxito con el cliente. Para ir mejorando en este aspecto, estudia marketing. Parece algo que no tiene que ver con nuestro negocio, pero tiene que ver con todo. Comienza a formarte, incluso antes de comenzar. Como primer paso, cualquier llamada o reunión debe estar preparada, si no lo está (como esas llamadas donde te preguntan todo a bocajarro), posponla porque el resultado no será favorable.

 2. No tengas miedo de fallar. No tengas miedo de que salga mal.

El desarrollo de cualquier cosa, incluida la vida, es un camino de obstáculos. No hay zonas llanas, simplemente, el que lo recorre, debe hacer más o menos esfuerzo, porque es más o menos habilidoso, tiene más o menos fuerza, es más o menos rápido,… y esa capacidad, simplemente se aprende y aprehende según vayas solucionando problemas. En el mundo de la investigación privada, salvo excepciones (y me gustaría que fuese, gracias a este libro, una de ellas) estarás, desde el principio, solo. Así que las primeras cuestas son difíciles, casi imposibles. De hecho, el número de abandonos en el primer(os) año(s) es tremendamente alto. Dos son los conceptos que debes saber. El primero es el de perseverancia, que no debemos confundir con hacer algo sin lógica. Reflexiona las cosas, piense si de verdad quieres dedicarte a esto, invierte el tiempo necesario, y si lo decides, no vuelvas a negociar (contigo), simplemente sigue pero teniendo en cuenta el segundo concepto.

Es verdad que quien persevera tiene más oportunidades de éxito, pero quien comprende que los errores son siempre mayores que los aciertos, suele hacerlo más rápido. Este es el segundo, la vida (profesional, personal, en todo su esplendor), no responde a la Ley de los grandes números, es decir, no hay promedios, se compone de un porcentaje enorme de errores y uno bajo de aciertos, por esos obstáculos de los que hablábamos). Si en tu desempeño profesional tienes más aciertos que errores (como digo, también extrapolable a la vida), no estás dando tu máximo potencial (no estás viviendo plenamente). Si entiendes que cuantos más errores cometas, más sabrás diferenciar los aciertos, (que serán menos, muchos menos), más capacidad tendrás de fijarte y centrarte en ellos. No abandones porque se acumulen los errores, no abandones porque veas que haces casi todo mal,… Céntrate en aquello, mínimo, que es un acierto tras muchos fracasos, y sus probabilidades (en este caso de ser un buen profesional), aumentarán de una manera que no contemplaste mientras fallabas. Duda de aquellos que te digan que les sale todo bien. La mayor parte de las acciones de la vida son errores, aprende a convivir con esto.

 3. No solo debes tener planes de acción con el operativo, también con el cliente.

Todo investigador quiere (solo) investigar. Pero ya hemos visto que es necesario tener en cuenta otros aspectos, como el comercial. Algo que siempre deberás organizar es el contacto con el cliente. Con las empresas y sus representantes, de manera general, será más fácil, pues se habla de profesional a profesional. Con los clientes particulares, sobre todo cuando se investigan asuntos familiares y/o personales, es más complicado. Es muy probable que si trabajas de noche (y no solo con temas de infidelidades, sino conducta de hijos, etc.), el cliente se pase la noche escribiéndote, solicitando información prácticamente al minuto. No dejes pasar esa conversación de antemano. Explícale, habiéndolo previamente estudiado, cómo será el contacto con él. En su defecto, páctalo antes. No lo dejes sin hablar, pues entonces, será un problema y fuente de distracción durante el operativo. El consensuarlo antes del trabajo de campo tranquilizará al cliente y en el caso que no lo cumpla, no será problema del detective, siendo más fácil explicar por qué no se correspondió a la solicitud después. Parece algo sin importancia, pero no lo es, porque para nosotros es trabajo, y no implica emociones, para él, sí. Y en la mayoría, la emoción puede a la razón, así que deja claro el protocolo de actuación en referencia a la información aportada (cuándo y cómo hablaréis).

Otro aspecto importante a la hora de hablar con el cliente es explicarle, para que comprenda, en qué consiste nuestro trabajo, tanto general como específico en su caso. Las bondades, pero también las complicaciones que pueden surgir. Tal vez por ignorancia, por ejemplo si el servicio consiste en un seguimiento, todos tienden a pensar que es algo fácil, pero debemos mostrar las dificultades, y también, nuestra capacidad de sobreponernos. Si pintas una pared situada en el medio de un barrizal de blanco, es posible que se ensucie. Esto quiere decir, que no solo digas todo lo que puede salir bien y que no habrá problemas, porque las cosas luego, pueden complicarse. No mientas, nunca, al cliente.

 4. En un trabajo caótico, controla tus hábitos.

La investigación es un trabajo que, al menos de puertas para afuera, aparenta ser el caos. Muchas veces, y a pesar de que hemos visto la importancia de la preparación y el control (recuerda la regla 80-20), este solo lo aplicamos a las propias acciones cuando tenemos una investigación, pero no olvides que el resto del tiempo también cuenta en tu vida profesional (eso de, «si quieres la paz, prepárate para la guerra»). Es muy común que se dé, sobre todo al principio de comenzar a trabajar, donde la mayor parte serán colaboraciones con otros compañeros, tiempos en los que alternemos momentos de alta carga de trabajo, con mucha movilidad, diferentes tipos de servicios, poco margen entre ellos,… con periodos de más calma, lo que deriva en un caos en tu vida respecto a horarios, cumplimiento de obligaciones personales,… Esto crea un desequilibrio, una pérdida de armonía en la línea a seguir que no sentirás, probablemente debido a tu juventud, pero puede, a posteriori, pasarte factura. La adaptabilidad rápida, ya hemos visto, es fundamental, pero esta se puede hacer más o menos velozmente, más o menos perfectamente y sostener con mayor o menor capacidad en el tiempo, dependiendo de nuestra predisposición, desgaste y capacidad de resiliencia, como término físico. Sí, el ser humano se adapta a casi todo, pero en este caso debe hacerlo bien. Levantarse un día a las cuatro de la mañana, trabajar catorce horas seguidas de las cuales ocho has estado sentado en un vehículo, y luego, terminado el seguimiento, te unes a un compañero para hacer una verificación de conducta por la noche, para después, estar dos días levantándote tarde, etc. pasa factura, así que, cuanto antes puedas establecer una cierta rutina en tus hábitos, mejor. Comenzando por lo básico, intenta disminuir lo máximo posible los cambios bruscos en el sueño (madruga aunque no sea necesario), no comas cualquier cosa (en las vigilancias largas lleva algo preparado que sea saludable), mantente físicamente apto. Y esto, no solo para poder aguantar seguimientos, vigilancias de horas sin moverse,… sino que a la hora de cambiar de un estado a otro, tengas la energía suficiente y la capacidad física necesaria. Todo esto, que por supuesto cuando se es un detective joven se soporta por esa capacidad humana y sobre todo, ese impulso de juventud, pasará con la edad, y entonces, puede que sea tarde para comenzar. Los hábitos harán que tu caos sea controlable.

 5. El conocimiento marca la diferencia. Escalarás de nivel.

Esto no solo es válido para la investigación y sobre todo la inteligencia privada, sino para cada ámbito de la vida. Es muy común que, si tienes como objetivo convertirte y desarrollarte profesionalmente como detective privado, tu última meta formativa sea obtener la habilitación, pero eso sería un error. Aquí tienes que saber diferenciar entre lo que sería la formación académica y la formación práctica. La primera es a la que más acostumbrados estamos, la que estás o has cursado. A cambio de superar ciertas pruebas (exámenes) te dan un título (en este caso habilitante). La segunda, es la que necesitas para, normalmente, un aspecto específico y que puede venir de cualquier ámbito de difusión (libros, vídeos, contacto con otros profesionales,…). Mi recomendación, no dejes ni una ni otra. Respecto a la formación académica, la reglada, irás viendo cuál te puede convencer, gustar o ser necesaria para tu desempeño (necesito profundizar en el OSINT, decido especializarme en un área pericial,...) y la segunda, será la que día a día te ayude en el trabajo. De hecho, respecto a la segunda, la incluiría como un hábito diario. Infórmate cada día con el ánimo de aprender. ¿Vas a comprarte una nueva cámara? Estudia cómo funciona. ¿Tu trabajo se centra en los seguimientos? Céntrate en aprender sobre esa área,… La primera te abre las puertas hacia un horizonte más amplio, la segunda te hace distinguirte en un (o unas) área(s) específica(s), da valor a tu trabajo.

Y no solo este tipo de formación, sino también de habilidades. El control del contexto, la paciencia en todos sus ámbitos, la capacidad de observar sin mirar, de estar sentado, de pie, pareciendo despistado, incluso mejorar el conocimiento mental de la ciudad, de las partes menos conocidas y de todas las que puedas (por ejemplo estando de turismo), es algo que pocos entrenan. La mayoría de la gente da por hecho que la experiencia mejorará estas aptitudes y los más positivos (o egocéntricos), pensarán que ya las tienen agudizadas, pero, ¿sabes esa frase que dice que «el esfuerzo supera siempre al talento»? Pues imagínate si ya tienes el talento, lo que podrías hacer con esfuerzo. Y si no lo tienes, como la mayoría, cuanto antes empieces a trabajar, mejor. Cada momento es bueno para centrarse en una habilidad, mientras más entrenemos fuera del desempeño profesional, menos errores cometeremos cuando desarrollemos el servicio. Ya sabes, sangrar en el entrenamiento, para no hacerlo en la batalla. 

Y hasta aquí, estos primeros puntos, la semana que viene, el resto del bloque.


Referencia.

Piqueres Basabe, I. (2024). Manual de Investigación e Inteligencia Privada: Introducción para el detective y analista de inteligencia en el ámbito privado. Crimitorial

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