Reflexiones para el detective,... ideas distendidas para evitar errores (parte II)

En el artículo de hoy, la segunda parte de las reflexiones y última, sobre el primer bloque de reflexiones, dedicado al trabajo previo. Vamos allá con ello. 

6. La competencia es lo mejor que te puede pasar, si no lo ves así, no mejorarás. Valórala.

La formación no académica debe ser bidireccional cuando se trata de personas. Tú aprendes de otros y enseñas lo que puedas. Mucha gente es reacia a compartir con compañeros con los que trabaja, conocimientos que harían que, si son compartidos y aplicados por todos, la faena saliera mucho mejor. Tienen el pensamiento de que si solo lo saben ellos, no tendrán competencia. Pero precisamente, es la competencia la que hará que, quien lo merezca, crezca (tal vez ahí está el punto).

Si tú absorbes y transmites conocimiento, como hemos dicho, escalarás de nivel. Y lo mejor que podría pasarte es que tu(s) compañero(s) también lo haga(n). De hecho, si te supera(n), mejor. En ese momento, tendrás dos opciones: estancarte o ponerte a trabajar para superarlos. Cuando los superas, no solo vuelves a subir de nivel, sino que aportas una mejor calidad en tu servicio, ganan tus clientes. Y la rueda debe continuar, los demás, una vez superados, necesitarán volver a superarte, y después tú, etc. Esto hace que cada vez, tu autoexigencia será mayor, tus capacidades (y las del resto) también, los clientes de todos recibirán un mejor servicio y el propio sector, mejorará sustancialmente. ¿Y cómo suele acabar esto? Pues aquellos que han decidido no mejorar, como decíamos, estancados, y los que han competido, luchando por ser cada vez mejores, suelen unirse y trabajar juntos. Este, es el secreto de la competencia.

La competitividad es tremendamente dura, exige esfuerzo y sacrifico, pero lleva irremediablemente a la mejora.

7. Para ti, nada es personal.

Esto que parece algo fácil de comprender desde fuera, se puede volver complicado una vez se comiences a ejercer, sobre todo dependiendo de la personalidad, más o menos emocional, que tengas. La vida privada (más que la empresarial (aunque también)), lo involucrado que esté el cliente, etc. siempre pondrán encima de la mesa temas emocionales. No solo la investigación de infidelidades o de asuntos familiares, sino de un trabajador que supuestamente roba información de la empresa y ha llevado a la quiebra,… harán aflorar emociones, pero estas solo deben venir de parte del cliente. Nunca, bajo ningún concepto, de la nuestra. Una cosa es tener cierta empatía, y otra, perder la perspectiva profesional. Si el detective mira el caso desde la emoción (la misma) que su cliente, pierde la objetividad y no podrá hacer su trabajo. El profesional debe ser calculador y frío. Luego ya, en la transmisión de la información, sobre todo cuando no vaya a gustar a nuestro cliente, podrás hacerlo de manera menos fría, pero, nunca bajo parámetros emocionales, y esto también es aplicable a los investigados. Sobre todo en ciertas situaciones como la ratificación judicial, en donde estarás cara a cara. Si nota miradas, odio,… recuerda que para él puede ser personal, para ti no. Bajo ningún concepto, en no importa qué asunto, la emoción (tu emoción), puede hacer acto de presencia. Nuestra visión es siempre objetiva, nunca sentimental (y si esta parte aflora, la guardas hasta que finalices y cierres el caso).

8. Trabajar es solventar un problema a un tercero.

Creo que esta es la mejor definición de trabajo que existe. De hecho, se llama empleo cuando se cobra por ello. Si lo prefieres en una sola palabra, trabajar es servir. Pero, lo que nos interesa es ¿qué implica esto? Pues que nuestra acción debe responder a ello. Primero, sirviendo a nuestro cliente, desde el principio hasta el final y no solo haciendo una vigilancia, un seguimiento o cualquier investigación, sino que esté informado, aclararle las dudas y explicarle cómo trabajas, para que lo sepa, elija y respete. Esto es servir. La segunda parte es solventarle ese problema, y eso requiere dos cosas, la primera es hacer un estupendo trabajo respecto a tu ámbito de actuación, a tu servicio, a tu investigación y la segunda, es no dar problemas. Resuelve cualquier imprevisto, solventa cualquier problema que surja, supera cualquier dificultad, haz tu trabajo en silencio hasta que ese problema, normalmente en forma de informe, se entregue a tu cliente. No lo llames para ver qué haces en una situación no superada o problemática. No lo llames porque no sabes cómo solucionar algo. Simplemente recuerda, debes resolver un problema, ese es tu trabajo, no aumentarlo ni crearlo.

9. Tienes que saber de negocios.

Ya hemos hablado del marketing como algo a estudiar, pero aquí vamos algo más allá. Cuando has decidido ser detective (ni siquiera durante la formación, sino el día que decides que ese será tu futuro), como en cualquier profesión, comienzas a imaginar cómo será el trabajo. Seguro que los pensamientos son una mezcla de ficción y realidad, de lo que has visto, leído,… pero siempre teniendo la acción de la investigación. Según van pasando los años de formación, esas ideas igual se vuelven más realistas pero sigues pensando e imaginando la acción detectivesca. Esta vendrá, seguro, y es la parte fundamental de tu trabajo, pero hay otras, de las que probablemente ni te hablen durante los estudio, que tienen una importancia vital. La más general y que no podrás obviar, es la necesidad de saber de negocios. Da igual que te guste o no. No me refiero a que sepas gestionar tu negocio, para ello hay gestores, sino que sepas de cómo llevar uno. Esto es amplio, y algunas pinceladas hemos dado en el manual. Aprende de marketing, aprende de redes sociales, aprende a cómo llevar una reunión, cómo contactar con nuevos clientes, aprende oratoria, aprende técnicas de venta,… aprende todo aquello que tenga que ver con negocios. ¿No te gustan?, ¿no tienes redes sociales?, ¿no crees que puedas llevarlas actualizadas?, ¿No sabes vender?,… Pues la realidad te responderá que da igual… y lo da. Tienes que hacerlo. Y tienes que invertir tiempo, dinero y recursos en ello hasta que puedas, si es que puedes y quieres, derivarlo. Un detective es un despacho, y un despacho es un negocio. En un mundo competitivo, en donde la base, lo mínimo, está globalizado pero también diversificado (mundo virtual, mundo real, redes sociales, reuniones presenciales,…) cuanto antes comiences a controlarlo, mejor. Debes ser el mejor en tu trabajo y aprender a transmitirlo. A obtener nuevo clientes para solventarles sus problemas. Hay muchos caminos, y de eso trata esto, de averiguar cuál es el mejor para ti.

10. Busca la armonía, nunca el equilibrio.

Antes, siendo consciente, hemos hablado respecto a los hábitos, con los conceptos de desequilibrio y pérdida de armonía, y aquí lo explicamos. Puede parecer una frase budista, zen,… pero no lo es. Está plenamente ligada al control del caos, del sobrepensamiento, del control de habilidades, etc. Es posible que hayas escuchado muchas veces que hay que mantenerse en paz, buscar el equilibrio, etc. Y ese concepto, equilibrio, sobre todo para nuestro trabajo (y lo que queremos aquí expresar), es erróneo, o al menos no el mejor. Cuando buscas el equilibrio, lo que realmente quieres encontrar es la compensación. Por ejemplo, si has tenido un día que calificas de «- 10», lo que deseas es que el siguiente sea de «+ 10», lo que da, realmente, un resultado de «0». Vivir entre picos (de más o menos altura), puede ser equilibrado, pero no aporta tranquilidad, más bien, todo lo contrario. Lo que se debe buscar es la armonía, una línea lo más recta posible y continua. Nunca para, siempre avanza, pero no hay sobresaltos. Esto sí permite una mayor concentración en lo que la requiere, el servicio, sin estar pensando en compensar, en sumar por aquí, o ver como llego al «+ 10». En la práctica, es buscar la quietud en términos conductuales. El ser un hombre gris, en un trabajo de blanco o negro, es algo que, a la larga, cuando lo controles, será tu aliado. Cualquier profesional con experiencia te dirá que en este oficio, hay días que todo sale bien, y llegas a casa pensando que eres el mejor, y otros que «sale mal», por ejemplo pierdes al investigado, y vuelves pensando que no sirves para esto. Vives entre el blanco y el negro. Ser alguien gris, armonioso pero no equilibrado, teniendo en cuenta el alto porcentaje de posibles errores con el que trabajamos, significa no alegrarse de las victorias ni ofuscarse con las derrotas. Siempre avanzar de manera lineal. Seguir hacia delante, sin que el caos, ni los extremos, que son el campo de juego, influyan en la quietud del movimiento. Esto, que parece fácil, «no celebrar los éxitos ni hundirse con los fracasos», es una de las cosas más difíciles de conseguir. Lo verás cuando lo experimentes.

 Estas serían las diez reflexiones generales (expuestas en ambos artículos) que creo pueden servirte para comenzar a ejercer respecto al comienzo de cualquier caso. 


Referencia.

Piqueres Basabe, I. (2024). Manual de Investigación e Inteligencia Privada: Introducción para el detective y analista de inteligencia en el ámbito privado. Crimitorial

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